sábado, 24 de septiembre de 2022

El intervalo comunista (5 de 5). Pericles Franco y Freddy Valdez

Pedro Conde Sturla 

23 septiembre, 2022


Durante el año de 1946 el gobierno de la bestia enfrentó algunos de sus más grandes desafíos, empezando por la gran huelga de los obreros en La Romana y San Pedro de Macorís, la histórica huelga del 7 de enero que fue el más grande de todos los desafíos.

De hecho la gran huelga obrera y las manifestaciones de la Juventud Democrática y el Partido Socialista Popular sacudieron los cimientos del régimen y desataron, como era de esperar, una reacción en sentido contrario, una oleada represiva que volvió a poner las cosas en sus lugar. La ley mordaza volvería a campear por sus fueros, todos los fueros.

A consecuencia de la violenta represión que tuvo lugar desde los primeros meses de 1947 el Partido Socialista Popular y la Juventud Democrática sufrieron un desplome, un colapso, y sus actividades políticas se redujeron a la mínima expresión, se produjo una estampida, un sálvese quien pueda. El doble juego estaba llegando a su fin, la supuesta fase de tolerancia estaba terminando y habían comenzado las detenciones masivas, las ejecuciones sumarias, el cierre de los escasos locales y medios de prensa de la oposición, la persecución de los dirigentes políticos, la elaboración de extensas listas con los nombres de los posibles enemigos del régimen, incluso de sus familiares. Los que pudieron asilarse se asilaron en las embajadas disponibles y otros cayeron presos, mal presos.

La bestia allanó de esta manera los obstáculos que perturbaban el proceso electoral, el proyecto reeleccionista en el que estaba embarcado. Ahora podía concentrarse en la campaña. La bestia estaba en campaña y competía contra dos partidos que había mandado a crear. Competía por la presidencia de la República contra dos aguerridos contendientes. Competía contra el reptante cortesano Francisco Panchito Prats Ramírez, al frente del Partido Laborista, y competía contra el Partido Nacional Democrático, presidido por el no menos reptante y cortesano Rafael A. Espaillat, y ganaría por supuesto las elecciones del 16 de mayo de 1947.

Como dice Crassweller, todo el proceso fue rutinario, a excepción del conteo de los votos, que fueron divididos en tres partes. Panchito Prats Ramírez obtuvo 29,186 y el otro Panchito recibió 29,765, lo suficiente para demostrar que hubo una cierta aunque poco reñida oposición. En cambio la bestia fue beneficiado con 781,389 votos. Además el número de votantes registrados resultó ser el mismo que el número de votos emitidos. Nadie —como dice Crassweller—absolutamente nadie en todo el país habría dejado de ir a votar.

El verdadero cierre oficial del doble juego entre la bestia y los comunistas se produjo, una vez pasadas las elecciones, en el mes de junio. El Congreso declaró ilegal al Partido Socialista Popular, declaró ilegales las actividades comunistas y se creó una comisión de investigación de actividades antidominicanas. El período de postguerra había terminado, había comenzado la guerra fría y todo lo que olía a socialismo o liberalización olía mal. Spruille Braden, el alto funcionario que había irritado tanto a la bestia, el crítico de los gobiernos militaristas, el que se había negado a venderle un cargamento de armas, fue retirado de su cargo en el Departamento deEstado en el mismo año de 1947. En lo sucesivo volvería a prevalecer la política de tolerancia, de colaboración con el tirano, con todos los tiranos y tiranuelos de América. Muy pronto los dirigentes del PSP y muchos otros miembros de la oposición estarían muertos, en el exilio o en la cárcel. Entre los encarcelados se encontraban Pericles Franco y Freddy Valdez, dos de los fundadores del PSP.

Pericles Franco Ornes había regresado al país en uno de los momentos más difíciles y asumiendo un riesgo quizás mayor que el de sus compañeros de lucha. Y además había recibido una bienvenida especial, algo que probablemente le tenían reservado desde algún tiempo.

Durante su primer exilio Pericles Franco había pasado por Cuba y Colombia y finalmente había ido a parar a Chile, donde empezó a estudiar medicina, pero también sacó tiempo para escribir un libro contra el desgobierno de la bestia (un análisis de la tiranía de Trujillo) y para relacionarse con ateos y disociadores y otra gentuza. Entre ellos el poeta Pablo Neruda. Además participó en una Conferencia Mundial de la Juventud que tuvo lugar en noviembre de 1945 y en la que se alzaron voces de los delegados de sesenta y cuatro países contra el gobierno de la bestia.

El libro de Pericles, “La tragedia dominicana”, publicado en 1946 por la Federación de Estudiantes de Chile (con prólogo de Pablo Neruda) fue muy leído y comentado y difundido. Muy pronto la fama del libro y el mismo libro llegaron a oídos y a manos de la bestia y como la bestia no podía en ese momento ponerle la mano a Pericles Franco hijo, le echó mano al papá, al Pericles Franco padre, a pesar de que el padre era un funcionario y colaborador del régimen. Lo usó como chivo expiatorio, lo despojó de sus cargos, dejó sin empleo a su esposa y a sus hijas, y a pesar de su edad lo metió preso, lo retuvo durante un tiempo desconsiderado en la Fortaleza Ozama. Lo maltrató, lo vejó.

Pericles se vio obligado a permanecer en el exilio, no pudo regresar con sus compañeros en 1946 y decidió, por precaución no permitir que se reimprimiera su libro.

Regresó, sin embargo, imprudentemente a finales de marzo de 1947, según se deduce de un informe de la embajada norteamericana del 1 de abril. Es decir dos meses antes de que se consumara la farsa electoral.

Por lo que dice el informe, Pericles había regresado recientemente y no lo habían molestado, lo dejaron que se ambientara, le permitieron que paseara y se mostrara por las calles, que visitará quizás a sus familiares, compañeros y relacionados, que empezara a sentirse confiado. Entonces, sin previo aviso, lo metieron tres días preso y después lo soltaron sin acusarlo ni interrogarlo, pero sin dejar más adelante de hostigarlo y vigilarlo permanentemente.

Poco tiempo después volvería a la prisión con la mayoría de los dirigentes del partido y allí permanecería hasta el año 1949. Después lo indultaron, lo liberaran, la bestia empezó a jugar con él al juego del gato y el ratón, que no presagiaba nada bueno. Pericles vivió en zozobra, en permanente zozobra, hasta que logró asilarse en la embajada mexicana en 1950 y salir después hacia Cuba. Se estableció en 1951 en Guatemala, al servicio del gobierno progresista de Jacobo Árbenz, que fue derrocado por la CIA en 1954. El exiliado Pericles cruzó la frontera, optó por reexiliarse en México

Freddy Valdez constituye un caso aparte. Él fue otro de los muchos que ingresaron a la cárcel en 1947 y en la cárcel permanecía hasta 1950. La cárcel de la fortaleza de San Francisco de Macorís. Entonces la bestia le ofreció el indulto a cambio de que firmara una carta de gratitud, de sumisión al régimen, pero Freddy Valdez era un temerario, un hombre de valor suicida. Dijo que sólo usaría su mano para escribir o disparar contra la bestia y firmó su sentencia de muerte. Dicen que la bestia ordenó que le descoyuntaran las manos, que le infligieran toda clase de torturas antes de colgarlo en el patio el día 27 de enero de 1950.

En ese mismo año se produjo la desaparición, el rapto y asesinato de Mauricio Báez en La Habana.


(Historia criminal del trujillato [106])

Bibliografía:

Robert D. Crassweller, “The life and times of a caribbean dictator.                              

Gabriel Atilio, “Los comienzos de la lucha política de clases en la República Dominicana” (https://www.marxist.com/republica-dominicana-origenes-socialismo.htm).                                   

Roberto Cassá, “Movimiento Obrero y Lucha Socialista en Republica Dominicana”.                                   

 Bernardo Vega, “Un interludio de tolerancia”.                                              José Abigail Cruz Infante, “Un líder sindical asesinado” (https://listindiario.com/puntos-de-vista/2008/09/21/74536/un-lider-sindical-asesinado)

Miguel Aponte, “A los 72 AÑOS DEL VIL ASESINATO DEL FUNDADOR DEL PARTIDO SOCIALISTA POPULAR (PSP) DE REPÚBLICA DOMINICANA” (https://nuevoperiodismord.com/a-72-anos-del-vil-asesinato-del-fundador-del-partido-socialista-popular-psp-de-republica-dominicana/)


viernes, 16 de septiembre de 2022

El intervalo comunista (4). Juventud Democrática y Partido Socialista Popular

Pedro Conde Sturla

16 septiembre, 2022

Durante poco menos de un año, entre agosto de 1946 y abril de 1947, los miembros del Partido Socialista Popular y la Juventud Democrática se embarcaron en un frenético activismo político que durante los primeros meses se tradujo en numerosas jornadas de agitación y manifestaciones de masa, venta de periódicos y distribución de volantes. Entre la gente que sacó la cara y se afilió en la JD, dándose a conocer públicamente como antitrujillista, había hijos y parientes de altos funcionarios del gobierno. Otros opositores asumirían sin tapujos la militancia comunista y formarían parte de los más de treinta miembros del PSP que se inmolaron, muchos años después, en la expedición del 14 y 20 de junio de 1959.


Por lo demás, algunos activistas se entremezclaban y eran miembros de ambas organizaciones. La fiebre antitrujillista y revolucionaria contagiaba y unía por igual a personas de las más variadas inquietudes políticas. Nombres conocidos y desconocidos de los protagonistas de ese histórico episodio —que sólo es posible mencionar a título de ejemplo— llenarían las páginas de una historia infinita.

En ese ambiente de rebeldía prosperaron los dirigentes de Juventud Democrática: Manuel Mena Blonda, Virgilio Díaz Grullón, José Ramón Martínez Burgos, Juan Ducoudray, (quien también pertenecía al PSP), Josefina Padilla Deschamps. Al mismo tiempo surgieron órganos de prensa como “El Popular”, del PSP, y “Juventud Democrática de la JD. Por primera vez, desde el inicio de la tiranía, un frente político de oposición se atrevería a llamar a la gente a una manifestación antigobiernista y por primera vez acudiría gente, mucha gente al llamado.

La ciudad capital y Santiago, principalmente, fueron el escenario de grandes concentraciones, manifestaciones de masa convocadas por el PSP o la JD en las que se escucharon las voces de Mauricio Báez, Salvador García Agüero, Ramón Grullón, Poncio Pou, Fellín Moore y hasta Tiberio Castellanos en su mejor época. Una época en la que Tiberio se destacó como el mejor vendedor de periódicos de la Juventud Democrática y Hugo Tolentino Dipp cayó preso en una ocasión por repartir volantes de la misma agrupación junto a Virgilio Díaz Grullón, y en la que conocidos poetas e intelectuales como Máximo Avilés Blonda, Rafael Valera Benítez, Lupo Hernández Rueda y José Aníbal Sánchez Fernández hablaban alegremente contra el gobierno desde una peña literaria en la cafetera.

Sin embargo, el mal llamado interludio de tolerancia llegaría bien pronto a su fin. No duró mucho tiempo la bestia en darse cuenta de que había creado una especie de Frankenstein.Todavía no se había producido la huelga de los trabajadores de la caña en La Romana y San Pedro de Macorís, que tendría lugar en enero de 1947, pero se veía claro que los jóvenes activistas del PSP y de la JD ganaban cada día más adeptos y emprendían acciones más osadas.

Las manifestaciones del PSP en la ciudad capital, Ciudad Trujillo, habían sido tan exitosas que se decidió ponerle un alto.

Hasta el momento las fuerzas represivas habían actuado, a regañadientes, con cierta moderación, se limitaban a amenazar, a entorpecer, a tratar de que la gente no tomara parte en los actos. Sin embargo, el día 26 de octubre de 1946 el Partido Socialista Popular y la Juventud Democrática convocaron a un mitin en el Parque Colón que fue violentamente reprimido.

Al parecer la convocatoria superó las expectativas. Millares de personas acudieron al llamado, inundaron literalmente el lugar. Se dice que el gentío, desbordó la plaza y las bocacalles aledañas. Al gentío se sumarían las voces libertarias, los aplausos atronadores, y provocaron la ira de las llamadas fuerzas del orden.

Una banda de facinerosos, de policías vestidos de civil, embistió contra la muchedumbre repartiendo macanazos, disparando, hiriendo a numerosas personas, y dispersaron en poco tiempo a los manifestantes. Muchos fueron apresados y otros buscaron asilo en la Embajada de México. Pero Trujillo fue esta vez generoso. El escándalo que provocó la violenta represión lo obligó a ser generoso y ordenó soltar a los presos y ofreció garantías a los que se habían asilado para que abandonaran la embajada.

Los opositores, sin embargo, no escarmentaron. El domingo 24 del mes de noviembre de 1946, la Juventud Democrática realizó sin mayores contratiempos otro mitin en la Plaza Rubén Darío de Ciudad Nueva.

El mayor de todos, con una participación estimada en cinco mil personas, fue el que se realizó en el parque de La Joya, en Santiago, el domingo 1 de diciembre de 1946. En esa ocasión se escucharon las voces, —“las voces emocionadas”— de Gustavo Adolfo Patiño (miembro de una familia que por su oposición a la bestia fue casi exterminada), habló además Virgilio Díaz Grullón, habló Jose Manuel de Peña hijo, habló Rafael Moore Garrido y habló también —para variar— una valiente mujer llamada Gilda Pérez (la que sería esposa de Pericles Franco Ornes).

La participación de Gilda Pérez —una de las pocas mujeres de la época que se aventuraron en política y se atrevían a hablar en público—, no habría tenido mayor relevancia si no fuera por un dato, una anécdota que recuerdan algunos memoriosos. Al parecer Gilda Pérez fue amenazada. Recibió amenazas muy explícitas por parte de agentes del servicio secreto para que no hablara en el multitudinario encuentro. La amenazaron concretamente con quitarle la ropa, con despojarla de todas sus prendas si se atrevía a tomar la palabra. Gilda Pérez respondió que tendría entonces el honor de ser la primera mujer dominicana que hablara desnuda en un mitin. El hecho es que Gilda habló y nunca la desnudaron. Los tenebrosos agentes que rodeaban el parque no se atrevieron a desnudar a la desafiante Gilda Pérez y es posible que muchas personas se sintieran defraudadas.

El hostigamiento contra los manifestantes no era sólo verbal, no se reducía a simples amenazas. De acuerdo a una información publicada en el Núm. 3 de “Juventud Democrática”, correspondiente al 7 de diciembre de 1946, “Altos funcionarios del Estado y otros señores siguen llamando a su despacho al que fué a un mitin, al hermano del que asistió a un mítin, al padre o a cualquier otro familiar del que presenció un mitin; si es empleado público, la destitución es indefectible…”. Es decir, no se penalizaba solamente a los que participaban. Muchas veces los que perdían el empleo no eran nada más los que asistían sino los familiares. 
(Historia criminal del trujillato [105])

Bibliografía:
Robert D. Crassweller, “The life and times of a caribbean dictator.

Gabriel Atilio, “Los comienzos de la lucha política de clases en la República Dominicana” (https://www.marxist.com/republica-dominicana-origenes-socialismo.htm). Roberto Cassá, “Movimiento Obrero y Lucha Socialista en Republica Dominicana”. Bernardo Vega, “Un interludio de tolerancia”. José Abigail Cruz Infante, “Un líder sindical asesinado” (https://listindiario.com/puntos-de-vista/2008/09/21/74536/un-lider-sindical-asesinado). Ángela Peña, “Luchador antitrujillista y locutor destacado”(https://almomento.net/luchador-antitrujillista-y-locutor-destacado/)



Enviado desde mi iPad

La repatriación armada (1-25)

  17/10/26 La repatriación armada (1)  Pedro Conde Sturla La bestia se enteró del derrocamiento y de la llegada del dictador Fulgencio Batis...